martes, 24 de febrero de 2026

Una máquina de escribir rarezas



Recuerdo cuando otrora
Amaba a otra musa
Y era una máquina 
De escribir rarezas 
Con las que pretendía conquistarla
Y no hacía sino el ridículo 
Acaso me creía lo que no era 
Acaso mis gustos 
Eran pretenciosos
Acaso yo era un imbécil
Acaso lo sigo siendo 
Hoy espero ser una mejor versión 
Aunque el resultado 
Sea el mismo de siempre 
El orden de los factores 
No altera el producto 
El mundo no te mide 
Por tus intenciones 
Sino por tus resultados 
Oh cuánta razón 
Llevaba aquella musa
Sobre mi producción decadente
Ella como casi todas 
Nunca creyó en mí 
Quizás siempre corrí 
Con la suerte adversa
De las almas sensibles
Cuando el público 
Insiste en ridiculizarte
No queda otra opción
Que la de hacer el ridículo 
Sin embargo podemos 
Perderlo todo excepto 
El sentido del humor
Para llorar de risa
De nosotros mismos. 

No hay comentarios: